Al llegar a casa se lo comente al Arcipreste y se enfado, decía que no podía dejar el trabajo que me consiguió. Discutimos y al día siguiente acepte la oferta del tabernero.
Pasaban los días y el tabernero empezó a aprovecharse de mí, se sentaba con sus amigos y se reían de mí y me mandaba a hacer todo. Cada vez yo trabajaba más, hasta que me arte.
Decidí jugármela, el tabernero estaba en la cocina, eche aceite en el pasillo que hay entre la cocina y la barra y grita fuerte: ¡Al ladrón! ¡Al ladrón!¡Al ladrón!¡Al ladrón!.
El salió corriendo y resbaló con el aceite.
Tuvo una caída fatal que con su edad eso ayudaba, la cual hizo que se quedara mal de la espalda.
Por mucho asco que tuviera finjo ser bueno y de vez en cuando ir a cuidarle.Poco a poco me fui ganando su confianza y me dio consejos para llevar el negocio yo solo
Al tiempo, murió y yo me quede con su taberna al no tener ningún familiar cercano que pudiera heredarlo.
Al cabo de unos años, fui conociendo a todos los que solían pasarse por mi taberna.
Les caía bien por haber cuidado de su amigo (aunque se portó mal conmigo).
Al caer la noche, siempre estábamos Miguel, robert, y yo". Cuando estábamos hasta las trancas, empezábamos a contar historias que nos habían pasado.
Ellos se partían con mis historias, Me acuerdo que la primera historia que les conté fue la primera que viví, la del ciego y el toro.
A mi, me encantaba contar historias porque aunque fuera joven sabía mucho de la vida gracias a todas las personas a las que serví. Ellos se compadecieron de mí, decías que mi vida era una "trágica comedia" porque aunque me habían pasado muchas cosas malas siempre me salía con la mía.
Un día, un grupo de malotes entraron a mi taberna, me pidieron algo de beber, Me miraban como si fueran a pegarme.
Uno de ellos, el que parecía ser el líder fue subiendo la voz y uno de mis amigos salta a defenderme. Tras de él se levantó el resto de la taberna y me ayudaron a echarlos del bar.
En ese momento estaba tan contento que dije que por verme ayudado invite a una ronda y todos empezaron a gritar de felicidad.
Desde aquel día, empecé a confiar en los demás y deje de mirar siempre por mi. Yo, en ese momento pensé que mi vida había llegado a un nivel más. Tenía amigos, un buen trabajo ... una buena casa (la del antiguo dueño de la taberna),
lo único que me quedaba era una mujer por que al venirme a este trabajo, claramente deje a mi esposa.
Yo pensaba en quién podría ser mi próxima mujer, ¿Carmen la vecina? no que tiene hijos, ¿Rosa la del convento? mmmm esta un poco bizca.
Días después me crucé con una mujer preciosa, la cual su nombre no consigo recordar. Hablé con ella y le empecé a preguntar si tenía hijos, si estaba casada...
Me dijo que no que no había encontrado a ningún hombre así que pense que esta era la mía.
Organice una cena romántica la cual le pedí ayuda a mis amigos para hacerla. Me dieron consejos y me ayudaros a colocarlo todo.
Llegó la noche y la espere en la puerta de mi taberna, venía preciosa, llevaba un vestido amarillo muy elegante.
Nos sentamos y empecé a traer platos, hable con ella y gracias a mi instinto natural para hacerla reír se enamoró de mi, yo en realidad no lo sabía pero lo sentí.
me levanté y le pedí matrimonio. Ella perpleja con el rostro en blanco me dijo que no.
Me dijo que quien me creía que era para pedir matrimonio si nos acabamos de conocer. Acto seguido cogió la puerta y se fue.
Mis amigos se hartaron de reír y yo me quedé estupefacto.